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comunicación, salud, educación
https://www.interface.org.br  |  eISSN 1807-5762
Artículos

El yoga: ¿un objeto de frontera?

Yoga: um objeto de fronteira? (resumo: p. 14)
Yoga: a boundary object? (abstract: p. 14)
Pamela Siegel(a)
Carolina Leopardi Gonçalves Barretto Bastos(b)
(a) Laboratorio de Prácticas Alternativas, Complementarias e Integrativas en Salud, Departamento de Salud Colectiva, Facultad de Ciencias Médicas, Universidad Estadual de Campinas (Unicamp). Rua Tessália Vieira de Camargo, 126, Cidade Universitária. Campinas, SP, Brasil. 13083-887.
(b) Filósofa. Campinas, SP, Brasil.

El yoga partió de Oriente y fue apropiado por Occidente, transita entre la tradición y la investigación, realiza una intersección entre la ciencia y la religión, oscilando entre lo profano y lo sagrado. Ha dejado atrás la invisibilidad social para convertirse en una práctica común. Puede comprenderse como escuela filosófica y, al mismo tiempo, como una práctica mente-cuerpo reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), delineando de esa forma zonas de contacto y fronteras simbólicas con varios campos del saber. En la contemporaneidad se ha discutido en las áreas de las Ciencias Sociales y Humanas. Este artículo ensayístico ofrece reflexiones sobre cómo el yoga ha sido abordado por los campos de la Salud, la Religión, la Filosofía, el Arte, la Educación, la Antropología y la Sociología, y discute el desarrollo del yoga como objeto de fronteras.

Palabras clave: Yoga. Sistema filosófico del yoga. Fronteras simbólicas. Prácticas integradoras y complementarias.

Siegel P, Bastos CLGB. El yoga: ¿un objeto de frontera? Interface (Botucatu). 2020; 24: e200180
https://doi.org/10.1590/interface.200180

Introducción

Aunque el yoga surgió en la India como una tradición transmitida de maestro a discípulo, cuyos secretos eran revelados mediante la iniciación y difundidos a través de una cadena generacional de instructores y alumnos que mantenía viva la tradición, en la contemporaneidad esta práctica ha ido asumiendo expresiones diversas. El linaje iniciático del yoga todavía sobrevive en algunos reductos de la India y en el seno de los Nuevos Movimientos Religiosos (NMR) en Occidente y en Oriente; sin embargo, la tendencia predominante es la profesionalización de la práctica con el objetivo de garantizar un mercado para sus profesionales1.

En pocas décadas, el yoga salió de la invisibilidad social y ganó protagonismo global, formando zonas de fronteras2 con múltiples culturas. A comienzos del siglo 20 surgieron las primeras corrientes unidireccionales que transportaron el conocimiento de la India hacia Occidente. Sin embargo, en la actualidad, el yoga fluye por redes multidireccionales y reversas, exponiendo nuevas formas de hipermovilidad, al punto de que yogis norteamericanos exportan el yoga globalmente por medio del proselitismo, el marketing y el turismo de seva (servicio impersonal)3.

Mientras tanto, del otro lado del océano, así como la medicina tradicional india se convirtió en un poderoso símbolo de la identidad nacionalista india y de la resistencia a la occidentalización4, el yoga ha ido asumiendo, en la India, el papel de proyección geopolítica protagonizada por el primer ministro. En su discurso ante las Naciones Unidas en 2015, Narendra Modi declaró el 21 de junio como el Día Internacional del Yoga5. Durante la conmemoración del Día Internacional del Yoga de 20196, Modi enfatizó que la práctica actúa como una fuerza unificadora en un mundo donde las ideologías del odio dividen a los hermanos, y que esa unión también se extiende a toda la fauna y la flora del planeta.

Consideramos que el yoga, que hasta hace poco tiempo estaba más presente en las áreas de la Ciencia de la Religión y de la Salud, adquiere un nuevo enfoque a partir del relevamiento que Lamont y Molnar7 realizan sobre las fronteras en las Ciencias Sociales y, en especial, en lo referente a las fronteras simbólicas, que emergen de los procesos relacionales asociados a cuatro áreas: a) identidad social y colectiva; b) desigualdades entre clases sociales, etnias y géneros; c) profesiones, ciencia y conocimiento; y d) comunidades, identidades nacionales y fronteras espaciales.

En ese sentido, el objetivo de este artículo es discutir, en un ensayo argumentativo, el yoga como objeto de frontera entre las áreas del conocimiento, cotejando las perspectivas antes citadas7 con algunos datos actualizados sobre la producción de conocimiento en yoga. El artículo no se propone realizar un relevamiento exhaustivo sobre el tema en el banco de tesis de la Capes, sino ofrecer un recorte de algunas áreas del conocimiento. Ahora bien, si los objetos de frontera son interfaces que ejercen un papel clave en el desarrollo y en el mantenimiento de la coherencia que atraviesa los mundos sociales y las fronteras simbólicas, estos permiten a su vez diversas configuraciones (marca social, configuraciones de género, cuestionamiento del significado de las barreras sociales). El funcionamiento del yoga en la Salud, en la Religión, en la Filosofía, en las propias Ciencias Sociales, en la Educación y en las Artes, así como la relación entre dichas áreas, tal como desarrollamos en este artículo, muestra un horizonte fértil de producción de significados, distinciones y modos específicos de compartir, restringir y transformar.

El Yoga en la Salud

El campo de la Salud incorporó el yoga en Brasil mediante la inserción de esta práctica en la Política Nacional de Prácticas Integradoras y Complementarias8, a través de las ordenanzas n.º 719/20119, n.º 145/201710 y n.º 849/201711. Una de las implicaciones de la inclusión del yoga en el Sistema Único de Salud (SUS) es la reducción de la desigualdad en el acceso, ya que antes esta práctica estaba restringida a determinadas clases sociales. Además de su oferta en el SUS, la difusión del yoga también se va dando en diferentes clases sociales y etnias, superando fronteras sociales y simbólicas por medio de pequeñas iniciativas de la sociedad civil, como es el caso del Yoga Marginal. Desde un abordaje de psicosociología comunitaria, Tainá Antonio Fernandes12 presenta el yoga en la Baixada Fluminense como un posible camino hacia la transformación de la frontera que intersecta lo social y la salud. Esta práctica hace que sus practicantes se diferencien de los demás mediante un sentido de pertenencia compartido en su subgrupo, uno de los elementos que conforman la identidad social.

En el escenario internacional, una búsqueda en Pubmed/Medline realizada el 17 de marzo de 2020, sin filtros, evidenció la existencia de 5.376 artículos sobre yoga. En comparación, una búsqueda que utilizó el filtro de fechas de publicación desde el 1 de enero de 1950 hasta el 31 de diciembre de 1990 (50 años) arrojó 389 artículos sobre el tema. Ante la constatación de que actualmente la base de datos ofrece más de cinco mil artículos —un aumento del 1.382%—, podemos afirmar que el yoga ha entrado en su fase 2.0, con estudios mucho más diversificados que los encontrados en la base de datos hace 20 años. Cabe destacar la influencia que la tecnología viene ejerciendo sobre la oferta de la práctica del yoga. Sitios de rankings en el área de la Salud, tendencias y moda enumeran las aplicaciones de yoga mejor valoradas del momento(c).

No es de extrañar que exista un aumento en la búsqueda del yoga en la sociedad contemporánea, denominada por Han13 como la sociedad del cansancio, en la que existe una valoración excesiva de individuos hiperactivos, que se arrastran en su cotidianidad productiva realizando múltiples tareas, quedando sujetos a trastornos mentales y despojados de la capacidad contemplativa. No obstante, hay quienes critican los excesos del aura mercadológica que rodea actualmente al yoga. Es el caso de Alex Auder14, provocadora estadounidense de Instagram, que satiriza a la industria del bienestar, su marketing implacable y la “mercantilización del yoga”. En una transmisión en vivo, aparece envuelta en una alfombra de Ikea diciendo que “ser una curadora patrocinada por quinientas marcas representa mucha presión. Mercedes me lleva rápida y eficientemente a mis ceremonias de ayahuasca, mientras que Coca-Cola me mantiene hidratada”. [Traducción libre].

La globalización del yoga ha venido ocurriendo de forma tan acelerada que ha suscitado el debate sobre la estandarización de la práctica terapéutica. El término yogaterapia puede atribuirse a Krishnamacharya, a fines del siglo 19, siendo desarrollado posteriormente por el tradicional instituto de yoga Kaivalyadhama, en la India. Nayyar15, que ocupa el eje más conservador del espectro de esta discusión, argumenta que Occidente utiliza el yoga como una terapia para dolencias físicas, mientras que los indios lo consideran una de las seis escuelas filosóficas de la India. ¿Por qué, se pregunta el autor, deben los indios ajustar su sistema —ampliamente probado a lo largo del tiempo— por causa de una necesidad de Occidente? En el centro del debate está la disputa de poder en torno a la creación de un organismo centralizador y certificador que quedaría radicado en la India.

En el otro extremo del espectro de la discusión en torno al yoga, el Ministerio de Salud de la India (Ayush), preocupado por la estandarización de la práctica y, sobre todo, por su enseñanza, formó un grupo de trabajo en convenio con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el WHO Benchmarks for Training in Yoga, realizado en Nueva Delhi en febrero de 2019(d), evento en el que participó una de las autoras de este artículo. Algunos de los puntos debatidos fueron: el enfoque regulatorio de la práctica en los países miembros de la OMS; las disciplinas que integrarán la malla curricular de los diferentes niveles de formación (básico, avanzado y posgrado); y cuestiones de seguridad de los asanas y de las prácticas respiratorias. Las directrices debatidas en ese grupo de trabajo por 16 especialistas en yoga de todo el mundo serán publicadas en un documento futuro. Este debate en torno a la estandarización del yoga apunta a narrativas de científicos que intentan atribuir una cualidad selecta a otros científicos y a los métodos científicos, con el propósito de demarcar una frontera retórica entre la Ciencia y un conocimiento no científico.

En el escenario nacional, una cuestión pertinente es la regulación de la profesión. Lamont y Molnár ilustran la manera en que el concepto de fronteras se ha empleado para comprender cómo las profesiones se distinguen unas de otras, y si deberían definirse por su conocimiento específico —perteneciente a una etapa del desarrollo de una ocupación— o como una organización institucional que controla el acceso, la formación, la acreditación y la evaluación del desempeño en el área. En el caso del yoga, se constató, en un relevamiento realizado el 23 de octubre de 2019, que los Proyectos de Ley en trámite en la Cámara de Diputados relacionados con la regulación del yoga son los siguientes: PL 1371/2007 (con ocho Proyectos de Ley anexados), PL 3204/2012, PL 939/2015, PL 4282/2016. Algunos de los Proyectos de Ley anexados al primero abordan temas específicos de los educadores físicos. De esta manera, con idas y vueltas legislativas, persiste el intento del Consejo Federal de Educación Física de apropiarse de la práctica del yoga, que aún permanece en un limbo profesional, tierra de nadie2, veinte años después de la aparición del primer PL que intentó regularlo. Sin embargo, en relación con esto, no es en absoluto desdeñable el carácter autorregulador de cada grupo de practicantes, así como también consideramos pertinente que la categoría profesional asociada a los derechos laborales cuente con docentes de las más variadas formaciones.

¿El yoga es religión?

Es justamente por no caracterizarse exclusivamente como una religión que el yoga acepta atribuciones como tradición, cultura, filosofía y psicología, siendo la más reciente la ya mencionada definición de práctica mente-cuerpo. El yoga toma su cosmología principalmente del Samkhya, que es ateo. Sus elementos constitutivos son: purusha (consciencia) —que significa espíritu, esencia individual del ser, y sustancia primordial— y prakriti (materia) —origen del universo fenoménico16—. Sin embargo, el lenguaje místico del yoga, que antaño fluía en los retiros, en las cimas de las montañas, en las cuevas sagradas, en los templos y en los bosques, por donde peregrinaban los yogis antiguos, actualmente se ve confrontado con la lógica de la racionalidad científica y con las narrativas de los NMR de Occidente17. Curiosamente, como constata Simões, la racionalidad científica, al contrario de lo que se podría pensar, viene legitimando al yoga, al menos en Brasil, como un nuevo sistema de creencias que produce bienes de salvación, y no ha logrado provocar un proceso de desencantamiento religioso del yoga.

Esta práctica, definida por Jung, es la psicología de los hindúes, de base empírica y existencial; un mecanismo en el que el ego es trascendido y sustituido por una consciencia universal16. El 4 de noviembre de 1938, Jung pronuncia la conferencia II sobre yoga18, en la que dice:

En Europa tendemos a pensar el Yoga como una especie de acrobacia, pero en realidad se trata principalmente de filosofía […]. El Yoga es la filosofía práctica más antigua de la India; es la madre de la psicología y de la filosofía, que en la India son una misma cosa. Allí es imposible ser filósofo sin haber atravesado el desarrollo espiritual del Yoga18. [Traducción libre]

Como podemos constatar, el yoga se desliza entre fronteras tal como un camaleón, cargando en su seno elementos que, para algunos, tienen un cuño más religioso, filosófico o psicológico. Sin embargo, sus orígenes míticos y su relación con seres divinos no dejan de servir como fuertes referentes de lo sagrado y de las prácticas espirituales. A este respecto, véase la descripción del primer cuadro de la sección Yoga y Arte.

Yoga y Filosofía

En marzo de 2020, al realizar el relevamiento de la producción académica sobre yoga en Brasil, observamos que las 181 tesis y disertaciones del banco de datos de la Capes no fueron defendidas en programas de filosofía, sino en otros campos. ¿A qué se debe esta ausencia? En primer lugar, es todavía reciente, en el escenario nacional, el acercamiento entre tradiciones filosóficas distintas de las producidas en Europa, con excepción de ciertas iniciativas tales como: las Jornadas de Filosofía Oriental e Intercultural (USP), los Coloquios de Filosofía Oriental (Unicamp) y la Asociación Latinoamericana de Filosofía Intercultural (Alafi). Una segunda razón, vinculada a la primera, es que dichos esfuerzos aún no han llegado a las mallas curriculares, de modo que esa ausencia epistemológica presenta todas las propiedades de una frontera: visibilidad, durabilidad, saliencia, pero también permeabilidad, de la cual forman parte los aspectos filosóficos del yoga.

Según Aristóteles (384-322 a.C.), las tres grandes ramas de la filosofía son Teoría, Praxis y Poética. La Matemática, la Lógica (analítica), la Física y la Metafísica (ontología) se encuentran en la Teoría, mientras que la Ética, la Política y la Retórica forman parte de la Praxis, y en el libro Poética se mantuvo el estudio sobre la Tragedia. Ahora bien, cuando buscamos el lugar del yoga dentro de las escuelas filosóficas oficiales de la India e intentamos conceptualizar “los seis Darshanas”, presentados en célebres parejas que abordan la naturaleza última de la realidad (Nyaya y Vaisheshika, Samkhya y yoga, Mimamsa y Vedanta), decimos que Nyaya contiene la Lógica y la Filosofía Analítica; Vaisheshika trata la naturaleza última, atómica, de la construcción de la consciencia; Samkhya explica las relaciones originarias y los desarrollos entre consciencia y materia; el yoga contiene la contemplación y la meditación; Mimamsa (Purva-Mimamsa) contiene la hermenéutica de los Vedas; mientras que Vedanta (Uttara-Mimamsa) contiene la esencia de los Vedas. La diferencia más saliente entre el Samkhya y el yoga consiste en que el yoga es práctico y depende más de la realización que del entendimiento, mientras que el Samkhya enumera y explica el comportamiento del mundo a partir de la unión de los principios purusha y prakriti. Evidentemente, hay que tener en cuenta que esta es una distinción propedéutica.

Cada escuela tiene una temporalidad histórica de temas, obras y autores notablemente más compleja que estas dos tablas presentadas aquí con carácter comparativo16. El Yoga Darshana sintetizado por Patañjali19, vinculado al Samkhya de la tradición de Vyasa, y el tardío Vedanta de Shankaracharya son, no obstante, las ramas más destacadas de la ortodoxia. Sin embargo, en el Tantra y en el Budismo existen acepciones propias del yoga en textos de los más diversos linajes. Queda evidente, conforme a lo expuesto, que los contenidos filosóficos están presentes en las tradiciones de origen griego e indio. En ese sentido, ¿hasta qué punto se puede considerar al yoga una filosofía y considerar a la filosofía un yoga?

El yoga será filosofía cuando profundice la investigación sobre el Ser, sus bases y conexiones más allá del sentido común, mediante una voluntad radical que se sostiene con la práctica. No obstante, puede decirse que la filosofía llega a ser un yoga siempre que se la asuma con carácter existencial, pragmático y soteriológico. Así, subrayamos la fuerte conexión entre las comunidades nacionales y las fronteras espaciales, en la que los actores dialogan y producen el conocimiento que alimenta sus investigaciones.

Una primera conexión, bastante presente en los cursos de formación y especialización en yoga, consiste en presentar la Ética del yoga, con base en los Yamas y Niyamas tal como Patañjali los presentó en los Yoga Sutras19. Sin embargo, el abordaje no filosófico conduce, muchas veces, a nociones equivocadas de heteronomía, además de omitir la compleja relación de los códigos de ética religiosos y no religiosos que operan en sujetos que experimentan la multiculturalidad.

La segunda conexión que señalamos ahora se refiere a la pregunta: ¿cómo y en qué medida los pensadores libres desarrollaron sus comunicaciones filosóficas sobre sus bases espirituales (y prácticas espirituales) que los forman y los trascienden? El yoga en la obra del filósofo Vilém Flusser es una conexión especialmente importante en este sentido. Con la difícil misión autoimpuesta de ayudar a salvar el pensamiento occidental de la extinción, Flusser construyó una obra-advertencia titulada “La duda” (A dúvida)20. Partiendo de la reflexión sobre la duda como un problema filosófico histórico —desde Descartes, con una fe auténtica en la duda, que desemboca en el nihilismo en el que todo es nada—, el filósofo busca minimizar los estragos no solo del nihilismo, sino también de aquello que denomina charla vana y orgullo, los cuales socavan la verdadera discusión filosófica.

El método utilizado por Flusser constituye un procedimiento inusual para el quehacer filosófico, en el sentido estricto del término. A saber: el ejercicio de concentración según “Una introducción a los secretos del yoga20 (p. 31). Ahora bien, en yoga, la concentración es uno de los modos de meditación conocido por el término sánscrito dharana. En los Yoga Sutras, Patañjali la define como la fijación de la mente en un territorio19. El punto de partida fue el análisis exhaustivo de la duda. Ahora, al ejercicio preliminar de la concentración le siguió una conmoción ante una revelación:

Desde el punto de vista existencial, un único esfuerzo de concentrarse según las reglas del yoga vale mil tratados de Nietzsche o de Bergson. Ilumina, en un destello de experiencia inmediata, aquello que Nietzsche y Bergson, inter alia, pretenden, tal vez sin saberlo20. (p. 33) [Traducción libre]

La revelación comparativa y elogiosa del yoga, en detrimento de obras de ilustres filósofos, va seguida de la exposición de una diferencia considerable de entendimiento entre el lector practicante y el no practicante, así como de la profundización de la narrativa descriptiva de la práctica personal. Entonces, nos presenta una alegoría: la de las cuentas de un collar, recurriendo a lo imagético para intentar abarcar un poco más de lo que las palabras podrían lograr. En ella, la concentración yóguica no muestra solamente cómo surge un pensamiento y es seguido por otros, sino que favorece la profundización de la consciencia en la dinámica de observación/creación.

Pero esta no es, sin embargo, la única conclusión a la que Flusser llega con la práctica de concentración yóguica. Llevado al alcance que declara para su obra, el yoga lo ayuda a obtener el insight necesario para seguir creando con el pensamiento y así reorientar los rumbos de la Filosofía. Dicho de otro modo, el filósofo Flusser muestra que existe un lugar mejor para el pensamiento que la charla vana y la prepotencia.

Flusser aporta, sin duda, una importante reflexión sobre el yoga y la Filosofía. Sobre todo, por tomarla estrictamente como práctica, sin recurrir ni aferrarse a su aura religiosa. No solo incluye la meditación yóguica en la obra en la que discute los rumbos de la Filosofía Occidental y la esencia del lenguaje, sino que además muestra, de modo inédito, el lugar de esa experiencia en la construcción de su pensamiento.

Volviendo un poco a la dinámica entre el trasfondo espiritual del filósofo y la obra, es digno de nota que en “La duda” la apropiación que Flusser hace de dharana lo lleva a reafirmar sus referencias espirituales más antiguas. Es como si dijera: tengo mi propia herencia cultural. Acepto la experiencia de la concentración yóguica y ella me trae discernimiento, entusiasmo e incluso utilidad, pero no se trata de suplantar un modo de espiritualidad por otro. El filósofo no retoma el tema de la concentración a medida que avanza en los capítulos, sino que invoca y evoca referencias griegas y hebreas20.

En la dinámica de frontera simbólica entre el yoga y la Filosofía, destacamos el juego de presencia/ausencia. Es decir: a pesar de los contenidos filosóficos del yoga, las investigaciones brasileñas sobre esta práctica no se desarrollan en programas de Filosofía. El Sistema Filosófico y la Ética del yoga aparecen más en los cursos de formación en yoga que entre los profesionales de la filosofía. El tema (yoga), el autor (Flusser) y la obra (A dúvida) permanecen todavía al margen de las disciplinas filosóficas oficiales. Sin embargo, como hemos visto, no todo filósofo se limita a defender una tradición callando sobre la importancia de las demás.

Yoga y Arte

En el Museo Nacional de Nueva Delhi, India, lugar en el que teóricamente debería existir una gran exposición de obras sobre el yoga, encontramos pocas piezas con esta temática. Sin embargo, entre ellas se encuentra la pintura titulada “Dakshina-Murti Shiva worshipped by devotees”, de fines del siglo 18(e), que retrata el momento en que los cuatro hijos de Brahma llegan al monte Kailash y piden a Shiva que les enseñe el camino hacia la salvación. En ese cuadro, proveniente de Tanjore, de estilo mixto de Mysore, realizado en papel sobre madera, Shiva está representado como instructor de yoga, sabiduría, música y bellas artes. Debajo del trono en el que está sentado aparecen pequeñas figuras, todas masculinas, con taparrabos y turbantes, practicando explícitamente asanas.

Dando un salto hacia Occidente, en busca de conexiones entre yoga y arte, en pleno auge de la contracultura, en 1967 los Beatles lanzaron el disco “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, en cuya portada aparecen los rostros de cuatro importantes yogis: Sri Mahavatar Babaji, Sri Lahiri Mahasaya (1828-1895), Yukteswar Giri (1855-1936) y Sri Paramahansa Yogananda (1893-1952)21. Sin embargo, fue recién el 9 de junio de 2013 cuando surgió la primera gran exposición de obras de arte sobre yoga, titulada “Yoga: the art of transformation”, en la Sackler Gallery, ubicada en Washington D.C.(f), que después se exhibió en el Asian Art Museum of San Francisco y en el Cleveland Museum of Art, en 2014, cuyo contenido fue publicado posteriormente en un libro(g). El acervo consistió en diez fotografías de la obra “Bahr al-Hayat”, un libro persa publicado hacia 1602 que ilustra posturas yóguicas para la meditación, además de esculturas, manuscritos ilustrados, pinturas cortesanas, fotografías, libros y filmes prestados por 25 museos y colecciones privadas de la India, Europa y Estados Unidos.

Las iniciativas de la Sherman Contemporary Art Foundation (SCAF), en Sídney, Australia(h), han ofrecido al público exposiciones contemporáneas sobre yoga. En 2016, esta institución de arte exhibió las obras de Anna Philips, neozelandesa radicada en Australia, formada tanto en Artes Visuales como en yoga. Un ejemplo similar, orientado a fusionar la experiencia de la práctica del hatha-yoga con la contemplación de obras de arte, ocurre en la Brant Foundation, ubicada en Connecticut, Estados Unidos, que ofrece experiencias de inmersión en yoga y arte dentro de sus galerías(i).

En bases de datos que ofrecen algunas ilustraciones gratuitas, como rbgstock, Pixabay, Flickr, entre otras, las fotografías de figuras humanas practicando asanas van cediendo lugar a ilustraciones creadas con herramientas digitales. Las imágenes más estilizadas se encuentran a la venta en Shutterstock y en Pinterest: son ilustraciones de chacras, mandalas, asanas, mudras y escenarios cósmicos. Cabe destacar que, en Society6, estas ilustraciones artísticas del yoga se clasifican como Yoga Art Prints, e incluso hay algunas del artista Huebucket que retratan animales practicando yoga(j).

Otras manifestaciones importantes de mencionar involucran la publicación de libros y artículos sobre el tema. En 2011 se publicó el libro “Art & Yoga: Kundalini Awakening in everyday life”22, con directrices sobre cómo producir arte y practicar yoga conjugando ambas prácticas de manera complementaria. Franklin23,24 publicó dos textos académicos: el primero sobre el yoga del arte y el proceso creativo, y el segundo sobre abordajes contemplativos de la arteterapia, incorporando las tradiciones del yoga hindú y tántrico, así como el Budismo, a la práctica clínica y yóguica.

En Brasil, todavía no existen manifestaciones explícitas que conjuguen yoga y arte en museos y galerías de arte, aunque el yoga es llamado metafóricamente “el arte de vivir” y “el arte milenario”. En 2017, Nunes publicó el libro “Yoga, Arte e Liberdade” (Yoga, Arte y Libertad)25, y expresa lo siguiente:

Hoy en día veo el yoga también como arte. Arte de hacer que la persona reconozca la belleza en sí misma. Y como resistencia. Resistencia a una visión desencantada de la vida. En esto, arte y yoga caminan juntos, cumpliendo funciones personales, sociales y sagradas muy semejantes25. (p. 19) [Traducción libre]

Coincidimos con Nunes y citamos la expresión del pensador, yogi y pintor francés Serge Raynaud de la Ferrière sobre la relación del yoga con el arte, cuando dice:

Los yoghis son sacerdotes sin altar o, más bien, ellos sustentan el ‘Templo de Dios’ directamente; los artistas son igualmente sacerdotes que operan la unión mística, su misa es diferente, así como la liturgia cambia de una secta a otra: siguen el ritual musical, de la pintura o de la poesía, guiados por su inspiración26. (p. 178)

A pesar de que el yoga aún no ha ingresado a las galerías de arte nacionales, se han producido interesantes materiales académicos sobre el tema. Una búsqueda en el banco de disertaciones y tesis de la Capes realizada en abril de 2020 reveló la existencia de 14 estudios relacionados con el yoga, ocho de doctorado y seis de maestría, realizados entre 2008 y 2019, en el área de Artes Escénicas, Teatro y Artes.

El hecho de que actores y bailarines busquen la práctica del yoga sugiere que los elementos de flexibilidad, concentración y meditación que la práctica proporciona pueden desempeñar un papel importante en la preparación escénica de estos profesionales, además de aportar un elemento espiritual. Es posible que esté emergiendo un nuevo campo de estudios, el de Yoga y Arte, en el que las fronteras todavía no están tan claramente demarcadas como en las ciencias duras. Sin embargo, los ejemplos antes mencionados apuntan a la presencia de procesos relacionales que operan a través de instituciones y contextos, asignando autoridad cognitiva y recursos materiales para su producción y registro.

Yoga en la Educación

Otra área en la que el yoga viene siendo aplicado con resultados interesantes y prometedores es la Educación. Una de las vertientes de esta aplicación en el área infantil se denomina Yoga Educativo y se desarrolla en Río de Janeiro, incluyendo, además de la psicomotricidad, el yoga de la risa, las meditaciones dinámicas y las técnicas de relajación(k). Mientras tanto, un proyecto de la Unesp enseña yoga a niños de escuelas municipales en Bauru(l), y existen noticias de otras escuelas que utilizan yoga y meditación para aumentar la concentración de sus alumnos27, como un recurso para intentar controlar artificialmente la agitación de los niños en las escuelas, sin recurrir a la medicalización28.

Ferreira-Vorkapic et al.29 analizaron las evidencias de las intervenciones del yoga sobre los beneficios académicos, cognitivos y psicosociales, tales como el bienestar psicológico, la atención y la memoria. Barranco-Ruiz et al.30 produjeron una revisión sistemática de las intervenciones basadas en terapias mente-cuerpo para la mejora del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), que es uno de los trastornos psiquiátricos más comunes entre niños y adolescentes. Los resultados de ambos estudios sugieren, respectivamente, que existen efectos de las intervenciones yóguicas en las escuelas tanto en el status psicológico como en la función cognitiva.

Según Khalsa y Butzer31, la investigación sobre la eficacia de la aplicación del yoga para mejorar las características mentales, emocionales, físicas y conductuales en entornos escolares es un campo de estudio reciente, pero en crecimiento. Y Piagentini y Camargo32 constataron cuánto mejoró el yoga el comportamiento, la emoción, la concentración, la socialización y la capacidad de resolución de problemas de los alumnos investigados, además de disminuir las acciones y comportamientos violentos de todos ellos. Cabe destacar que, si la Sociología se dedica a analizar cómo el self es moldeado por la diferencia de clases y se produce con base en fronteras y diferencias, el yoga, desde la perspectiva de la educación, puede desempeñar un papel en la socialización de niños y adolescentes de diferentes etnias, enfatizando la función de la relacionabilidad en la definición de la identidad.

Para identificar otras investigaciones sobre yoga y Educación en el escenario nacional, se realizó una búsqueda en el banco de disertaciones y tesis de la Capes en abril de 2020, que reveló la existencia de 18 trabajos relacionados con el yoga, defendidos en el área de Educación; 13 son disertaciones y cinco son tesis, producidas entre los años 2000 y 2019. Entre ellos, dos estudios de los autores Soares y Tura tratan sobre artes escénicas y visuales, respectivamente. El interés por la aplicación del yoga en la Educación abarca no solo la búsqueda de la armonía de los movimientos y el control corporal, sino también la búsqueda de sí mismo, los principios éticos y los valores.

Yoga en la Antropología y la Sociología

La búsqueda en el banco de disertaciones y tesis de la Capes (abril de 2020) en las áreas de Antropología y Sociología relacionadas con el yoga arrojó como resultado 14 trabajos, cuatro de doctorado y diez de maestría, producidos entre 1999 y 2018.

Dado que resulta imposible comentar todos los estudios en este espacio restringido, seleccionamos dos trabajos que dialogan con el alcance de este artículo. El primero es “Yoga na laje: Ganga deságua na Rocinha” (Yoga en la azotea: el Ganges desemboca en Rocinha)33, que aplica una mirada crítica sobre las políticas públicas de seguridad y cultura, así como sobre las narrativas mediáticas que, de forma metafórica, exponen los cuerpos de los habitantes de la comunidad. Este trabajo terminó inspirando el Proyecto Entrenamiento en la Azotea (Treino na Laje), en la comunidad Sabim, en Capão Redondo, São Paulo34.

Según la perspectiva de Lamont & Molnár7, se trataría de un intento de disolver diferencias sociales institucionalizadas, yendo más allá de las fronteras simbólicas que crean distinciones conceptuales. Si las fronteras simbólicas separan a las personas en grupos y generan sentimientos de similitud y pertenencia, la práctica del yoga podría estar sirviendo como herramienta para alcanzar ese objetivo, con sesiones tanto en la comunidad de Rocinha como en la de Capão Redondo.

El segundo trabajo que llama la atención es “Uma antropologia de incertezas entre a biomedicina e a eficácia das práticas de yoga e meditação no SUS” (Una antropología de incertidumbres entre la biomedicina y la eficacia de las prácticas de yoga y meditación en el SUS)35, porque dialoga precisamente con la inserción del yoga en el SUS, como se mencionó anteriormente. El estudio revela un cruce de paradigmas, una confrontación de saberes y de legitimidades entre los propios profesionales de salud que actúan en las Unidades Básicas de Salud (UBS), relegando la práctica del yoga al status de cuidado secundario. Así, queda patente que el cuidado, además de estar marcado por la hegemonía médica, está atravesado por afirmaciones, tensiones y ambigüedades. El concepto de fronteras vuelve a ser aplicable aquí, según Lamont & Molnár7, porque capta el proceso de “relacionabilidad”, tanto en el campo de la identidad social y colectiva como en el campo de las profesiones, la ciencia y el conocimiento. Las fronteras que surgen debido a la identidad social y colectiva, en este estudio, revelan presiones para evaluar positivamente al propio grupo (médicos), manteniendo y adquiriendo superioridad sobre otro grupo (otros profesionales de salud). En relación con el campo de las profesiones, el concepto de fronteras es útil para comprender de qué manera las profesiones se han distinguido unas de otras —en este caso, la jerarquía de funciones dentro de una UBS y el empoderamiento del médico36— y cómo las profesiones compiten entre sí por monopolios jurisdiccionales sobre la legitimidad de sus conocimientos especializados, constituyendo así un sistema de profesiones en constante cambio.

Consideraciones finales

En este artículo procuramos reflexionar sobre cómo y en qué sentido el yoga es un objeto de frontera. Consideramos que gran parte de los elementos constitutivos de los procesos relacionales de las fronteras simbólicas identificadas por Lamont & Molnar corresponden al yoga. En primer lugar, al no estar vinculado a un único campo de conocimiento específico, el yoga forma zonas de contacto multiculturales, suscitando el intercambio de saberes y prácticas, vinculando áreas del conocimiento y profesiones, y evidenciando inter/transdisciplinariedades. En segundo lugar, el yoga ofrecido en el SUS rompe barreras entre clases sociales y etnias.

El yoga promueve la salud del cuerpo-mente y el discernimiento mediante la investigación radical acerca del ser y de la naturaleza de la realidad, dinamizando la identidad social y colectiva de sus practicantes. Dicho esto, presentarse como un objeto de fronteras se debe, en parte, a la complejidad de su definición y a las múltiples aplicaciones a las que sirve.

Por último, los actores del yoga (docentes, alumnos e instituciones) se multiplican y negocian con exigencias y necesidades específicas, tales como políticas públicas, currículos académicos, estandarización de servicios y enseñanza, y apropiación del yoga por parte de consejos profesionales, ya sea disputando espacio, ya sea cooperando.

Contribuciones de las autoras

Ambas autoras participaron activamente en todas las etapas de elaboración del manuscrito.

Derechos de autor

Este artículo está licenciado bajo la Licencia Internacional Creative Commons 4.0, tipo BY (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/deed.es).

Notas

(c) Best Yoga Apps of 2019. Disponible en: https://www.healthline.com/health/fitness-exercise/top-yoga-iphone-android-apps.

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(h) Yoga@The Gallery. Disponible en: http://sherman-scaf.org.au/idea/Yoga-scaf/

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Resumo (original en portugués)

O yoga partiu do Oriente e foi apropriado pelo Ocidente, transita entre a tradição e a pesquisa, intersecta a Ciência e a Religião, oscilando entre o profano e o sagrado. Vem deixando para trás a invisibilidade social para se tornar uma prática comum. Pode ser compreendido como escola filosófica e, ao mesmo tempo, uma prática mente-corpo reconhecida pela Organização Mundial da Saúde (OMS) delineando, assim, zonas de contato e fronteiras simbólicas com vários campos do saber. Na contemporaneidade vem sendo discutido nas áreas das Ciências Sociais e Humanas. Este artigo ensaístico traz reflexões sobre como o yoga vem sendo abordado pelos campos da Saúde, Religião, Filosofia, Arte, Educação, Antropologia e Sociologia, e discute o desenvolvimento do yoga como objeto de fronteiras.

Palavras-chave: Yoga. Sistema filosófico do yoga. Fronteiras simbólicas. Práticas integrativas e complementares.

Abstract

Yoga originated in the East and was appropriated by the West. It transits between tradition and research, intersects science and religion, oscillating among the profane and the sacred. It has morphed from social invisibility into a mainstream practice. It can be comprehended as a philosophical school, as well as a mind-body practice recognized by the World Health Organization, generating contact zones and symbolic frontiers with different fields of knowledge. In contemporary times it is discussed by the social and human sciences. This essay offers reflections on how yoga has been approached by the fields of health, religion, philosophy, art, education, anthropology and sociology, and discusses the development of yoga as an object of boundaries.

Keywords: Yoga. Philosophical system of yoga. Symbolic boundaries. Complementary and integrative practices.

Recibido el 15/04/20.
Aprobado el 10/08/20.
Siegel P, Bastos CLGB. El yoga: ¿un objeto de frontera? Interface (Botucatu). 2020; 24: e200180 — https://doi.org/10.1590/interface.200180
Traducido del original en portugués; las citas textuales en portugués, inglés y alemán se han vertido al español.